• Integridad: Ser congruente con los principios éticos sobre los que se basa la cultura de la organización.

  • Respeto: Reconocer y aceptar las características de cada persona, sus derechos y obligaciones.

  • Colaboración: Crear y mantener un ambiente agradable de trabajo para lograr cumplir la misma meta.

  • Inclusión: Identificar las diferentes competencias y habilidades para poder trabajar en conjunto.

  • Confiabilidad: Aplicar procesos de manera uniforme, precisa y oportuna, para que cualquier información pueda ser verificaba.